martes, 17 de mayo de 2011

Kiu.

¿Podrías decirme, querida, qué es lo que nos atrae de los cielos cenicientos y ciudades ídem? ¿Por qué nos llama Lisboa desde la distancia, por qué nos reclaman las grietas de sus piedras? Y no sólo Lisboa, también todas esas ciudades en las que ralentizamos, enlentecemos, lentificamos nuestros pasos, nos detenemos quedando como estatuas. También esas seducen, secuestran nuestra alma. ¿Qué es lo que nos apasiona tanto de esas ciudades tristes, acabadas como finado en su tumba?

Yo no lo entiendo, pero veo otro atardecer cayendo sobre ésta ciudad de la que salimos sin prisa, veo la ciudad llorosa en el fondo de tus ojos y viceversa, un ocaso de falso otoño (porque aún estamos en mayo) en el fondo de los míos; y me da por estrangular mis neuronas con la pregunta de siempre, ¿por qué? ¿Por qué siento que en estos momentos tan melancólicamente feos y grises es cuando y donde más unidos estamos? ¿Qué resortes mueven estos resquebrajados espacios-tiempos en lo más profundo de nuestras esencias? 

No lo sé, no lo entiendo, ni tan siquiera sé si me apetece entenderlo. Mejor ni siquiera intentarlo, mejor simplemente atravesar urbe y ocaso, marchar antes de que nos dejen atrapados... para siempre...

Safe Creative #1105179241397

3 comentarios:

L.N.J. dijo...

Hola Álex, si es una dedicatoria para una chica, bendito seas, tú y ella. Porque es preciosa.

Eres un genio, no te destruyas,

besos.

Álex Ruiz Rodríguez dijo...

No, Lou, no va a dedicado a nadie. Simplemente nació así, es lo que iba murmurando mientras salía de Córdoba la tarde del 1 de abril (en la foto, abajo a la izquierda del tronco del árbol puede verse el cartel de Cosmopoética).

Nació en segunda persona y así lo dejé crecer.

Un beso.

L.N.J. dijo...

Pues creces muy bien,

felicidades por ese don.