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jueves, 17 de junio de 2010

Enumeración.

   Enumeración

   Una trágica victoria.
La dulce agonía.
Derramada sangre inocente.
Mis últimos restos de cordura.
Tedio.
El lamento de un dios.
La sonrisa que me derrotó.
Mis manos culpables.
Un murmullo a voces.

   Sobradas razones para odiarme.



P.S.: De mi participación en Poesía y Narrativa Actual 2005 de la editorial argentina Nuevo Ser. Tomo 4º, pág. 179.
Safe Creative #1006176618475

martes, 15 de junio de 2010

Guerra.



   Guerra

   Estoy en guerra contra mi.
Cada una de mis cicatrices lo demuestra.

   21-4-2006
Safe Creative #1006156597240

miércoles, 9 de junio de 2010

Diario del centinela, capítulo XVII: Reagrupado.



Mi regreso al cuartel, a la instrucción, ha sido más problemática de lo que pensaba. Combatirse a uno mismo es la guerra más difícil. Asaltado por una idea decidí averiguar si mi pálpito era correcto, y creo que lo es. Nos creemos de una manera, nos creamos de otra. Nos creemos que somos de una u otra determinada manera. En el caso de los de mi oficio nos solemos creer superiores a los que defendemos, y cuando el miedo nos domina, inferiores a los que nos enfrentan. Allá fuera cada uno es de padre y de su madre, hay quien solo pone a Dios por encima suya y quien, aún delatando vida los latidos de su corazón, se pone por debajo de hasta el último gusano del camposanto. Entre esos dos extremos solemos creernos. Mas no es eso lo que solemos ser, no al menos en mi caso.

El caso es que me creía de una manera y me creé de otra. Han sido estos últimos meses los que me han abierto los ojos, gracias a estas líneas cotidianas en las que dejo constancia de mis actos y mis pensamientos y, al releerlas, veo que no soy el que yo creía. Si las hubiera escrito otro dudaría de su veracidad, pero son de mi puño y letra los acontecimientos que se narran. En unos casos me he sobrevalorado enormemente, en otros me he subestimado de muy mala manera y ahí he andado más tiempo del que me imaginaba, errando en una vida desequilibrada...

Regresé al cuartel con una idea simple, tratar de comportarme como un simple novato, desdeñando cualquier conocimiento que se suponía no debía tener, actuar, interpretar, reaprender. Me ha costado lo indecible, el yo imaginario se cruzaba continuamente en mi camino, distrayéndome, mandándome regresar a la torre de vigilancia, pero no. Me imaginaba entonces que era un soldado raso y que mi puesto era ese. Pero no lo era. No estaba allá para subir a la misma torre o a una atalaya perdida de la mano del Divino Redentor, sino para tener mejores vistas. Mi pantonima personal se vió complicada dado que yo pretendía dar un paso para atrás para tomar impulso y a la par mi capitán me empujaba para que siguiera ascendiendo como oficial. No es tonto, no quiere volver a pillarse los dedos. En caso de volver a ausentarse la ley le obliga a dejar al cargo como mínimo a un teniente, cargo que no poseo y al que aspiro más por deber ajeno que por anhelo propio. Si eso es lo que se pide de mi lo haré, aunque preferiría seguir en el peldaño en el que estoy al menos un poco más, al menos hasta sentirme totalmente seguro de que puedo subir al siguiente con paso firme.

Mientras las circunstancias me siguen empujando, mientras soy capaz de resistirme en la medida de lo posible, yo sigo acá, luchando cada día por hacer que el que me imagino que soy y el que soy seamos uno solo.

Poco a poco recuerdo viejas y nuevas lecciones, anécdotas, ideas alocadas, versos... Reuno cada uno de los trozos esparcidos de mi ser. Lentamente me reagrupo, me reforjo, me reavivo... porque vale la pena, porque vencerse a uno mismo es la victoria más bella.



Telebasura

Yo quisiera al hombre acá,
entre estos versos,
discutiendo, criticando,
¡deconstruyéndose a si mismo!,
pero no tras seiscientos veinticinco barrotes
de fútbol, marujeo y teletiendas.

Yo quiero al hombre aquí,
entre estos versos,
luchando por sus sueños...

  19-4-2005
Safe Creative #1006066527221

lunes, 3 de noviembre de 2008

Culpable.

En julio de 2005 pasé tres semanas en Carmona, y escribí varios poemas, pero solo uno de ellos ha pasado la criba de la Reconstrucción (quitando un verso que no cuadraba). Es éste que ahora os presento:


Juicio de la Humanidad

Y al poner públicamente
mi vida en versos
sin secretos ni tabues
me expongo al juicio,
y me siento y declaro culpable
de lo que siento y lo que no,
de lo hecho, lo no hecho y lo por hacer,
culpable a cara y a cruz
a la luz y contraluz, a todas luces
C-U-L-P-A-B-L-E.

Y no pienses que me arrepiento.
Safe Creative #1004025896418

sábado, 1 de noviembre de 2008

Terminada la Reconstrucción.

Lleva abierto el Blogger por la página de redacción como unas tres horas. No es que no supiese que decir. Lo tengo claro desde el principio, pero es que cuesta enfrentarse a la página en blanco, más de lo que recordaba. Así que me he puesto a realizar otras tareas, tratando de retrasar el momento. Retrasar, que no evitar, eso nunca, nunca más. Hay cosas de mi pasado que no deben volver a repetirse.

De pasado precisamente va este post. Pero antes un pequeño inciso aparte, estoy viendo que en el momento que escribo estas palabras hay alguien de Valencia leyendo el blog. Curioso, Valencia también fue una parte de mi pasado, no muy lejano y cargado de gratos recuerdos. Volviendo al tema, he terminado de leer mis escritos (y mira que había páginas y más páginas). No ha sido una tarea tan grata como presuponía en un principio. Comencé animado por los poemas más recientes, y me ilusionó pensar que había mucho más. Sin embargo, a medida que iba profundizado en la lectura de todas mis lineas llegó una noche en la que tuve que decir ¿pero qué demonios es ésto? ¿Que qué demonio? Pues yo. Sabía que a lo largo de estos años había cambiado mucho, pero no sabía que fuera tanto, tanto como para ni tan siquiera recordar el demonio que fui. Había prosa y poesía (bastante malas por cierto) cargadas de odio, rencor y desesperación. Había alguna esperanza, pero casi siempre basada en el dudoso placer de la venganza. Por encima de todo había un dolor inconmensurable, sin límite ni medida, un dolor contagioso que me hacía temblar y dudar si debía seguir leyendo o abandonar la empresa.

Al final no solo aguanté el tirón, sino que pude sacarle partido. Decía Schopenhauer en el punto 27 de su eudomonología (o arte de ser feliz) que la desgracia de los demás nos hace sentirnos mejor. En este caso mis propias desgracias pasadas me ayudaron a aliviar mi presente. Mil fuegos habitan mi corazón, y no todos son buenos. Aunque débil, el fuego del rencor estaba ahí presente y tentándome. Ver mi propio antiguo rencor, tan estúpido y vano ha apagado el mío presente.

Creo que en próximos posts pondré aquí el resumen de los cincuenta puntos de la eudomonología de Schopenhauer. Por ahora lo que voy a poner es otro de los poemas rescatados del pasado, mientras me enfrento a la facturación y a la temida página en blanco tratando de escribir nuevos poemas.

El siguiente poema ha sido el penúltimo en ser recuperado, y mientras que a otros solo los he tenido que maquillar, éste ha pasado por el quirofano. Espero que os guste:

Sonidos desde mi cuarto

Un solo de piano
que toca un fantasma olvidado,
pasar inquieto de páginas,
golpeteo en el teclado,
mi pausada respiración,
coches calle arriba,
conversaciones ahogadas,
un secundero inútilmente luchando
por contar mi tiempo...

Y en completo silencio...
los latidos de mi corazón,
fuego consumiendo una vela,
las muy lejanas campanadas
de la parroquia de mi barrio,
y éste rasguear contra el papel.
Safe Creative #1004025896616

domingo, 26 de octubre de 2008

Proyecto Reconstrucción Sonora.

Hace algunos días, mientras realizaba un par de reparaciones informáticas (si, soy técnico informático) en el I.E.S. Llanes, tenía mi cabeza puesta en la inmensa cantidad de textos míos que había guardado durante diez años. A la par tenía la oreja puesta en la radio del despacho tic. No sé si era el programa o la emisora lo que se llamaba Siglo XXI, pero me llamó la atención que tras oirse los comentarios (casi todos quejas) de varios oyentes, el presentador les dio las gracias no por su participación en el programa, sino por su participación en la creacción sonora que él presentaba. Me llamó la atención esas dos palabras, creación sonora. De inmediato identifiqué esas dos palabras con poemas a escribir, y se me vino después a la cabeza que Reconstrucción Sonora sería un buen título bajo el que reunir todos los buenos poemas que he escrito en todo este tiempo, con los retoques y/o recomposiciones necesarias. A la hora que escribo estas lineas tengo 22 poemas bajo ese título manuscritos en un cuaderno aparte, pero aún me quedan muchos archivos y carpetas por abrir. Os dejo uno de ellos:


Acerca de ti

Hay cosas que solo entiendo en versos
véase tu sonrisa o tus besos,
tu largo pelo mechado de rubio,
o tus ojos desnudos por la mañana
mirándome desde la almohada
a veces llorosos aunque me duela,
a veces dulcemente risueños,
a veces vueltos hacia tí misma...

En fin, que hay cosas que solo entiendo en versos.
Ésta es mi manera de entenderte,
tan mía y tan extraña.
Por eso hoy escribo estas líneas
acerca de ti.
Safe Creative #1004025896647