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lunes, 19 de septiembre de 2011

martes, 6 de septiembre de 2011

Ética humanista

Símbolo del humanismo

Dándome una de tantas vueltas por las redes topo por casualidad con el Humanismo secular, casualmente la raíz de mis propios estudios universitarios (y yo sin saberlo). Entre su último manifiesto, el Manifiesto Humanista 2000 (también curiosamente la fecha en la que comencé mis estudios humanísticos), hay una parte dedicada a la Ética Humanista. Os dejo los nueve puntos que la componen:

1. La dignidad y autonomía del individuo es el valor central. La ética humanista se compromete a maximizar la libertad de elección, libertad de pensamiento y conciencia, el libre pensamiento y la libre investigación, y el derecho de los individuos a seguir sus propios estilos de vida hasta donde sean capaces y hasta tanto que ello no dañe o perjudique a otros. Esto es especialmente relevante en las sociedades democráticas en donde pueden coexistir una multiplicidad de sistemas alternativos de valores. Por consiguiente los humanistas aprecian la diversidad.
2. La defensa humanista de la autodeterminación no significa que los humanistas acepten como valiosas cualquier clase de conducta por el mero hecho de ser humana. Ni la tolerancia de los distintos estilos de vida implica necesariamente su aprobación. Los humanistas insisten que acompañando al compromiso con una sociedad libre está siempre la necesidad de alcanzar un nivel cualitativo de gusto y distinción. Los humanistas creen que la libertad debe ser ejercitada con responsabilidad. Reconocemos que todos los individuos viven en el seno de comunidades y que algunas acciones son destructivas y están equivocadas.
3. Los filósofos éticos humanistas han defendido una ética de la excelencia (desde Aristóteles y Kant hasta John Stuart Mill, John Dewey, y M.N. Roy). En ellos se hacen patentes la templanza, la moderación, la continencia, el autocontrol. Entre los tópicos de la excelencia se encuentran la capacidad de elegir libremente, la creatividad, el gusto estético, la prudencia en las motivaciones, la racionalidad y una cierta obligación de llevar a su máximo cumplimiento los más altos talentos de cada cual. El humanismo intenta sacar a flote lo mejor de la gente, de manera que todo el mundo pueda tener lo mejor en la vida.
4. El humanismo reconoce nuestras responsabilidades y deudas con los otros. Esto significa que no debemos tratar a los demás seres humanos como meros objetos para nuestra propia satisfacción; debemos considerarlos como personas dignas de igual consideración que nosotros mismos. Los humanistas sostienen que «todos y cada uno de los individuos deberían ser tratados humanamente». Aceptan la Regla de Oro según la cual «no debes tratar a los demás como no quieras que te traten a ti». También aceptan por la misma razón el antiguo mandato de que deberíamos «recibir a los extranjeros dentro de nuestras posibilidades», respetando sus diferencias con nosotros. Dada la multiplicidad actual de credos, todos somos extranjeros —aunque podamos ser amigos— en una comunidad más amplia.
5. Los humanistas creen que las virtudes de la empatía (o buena disposición) y la corrección (o el trato cuidadoso) son esenciales para la conducta ética. Esto implica que deberíamos desarrollar un interés altruista hacia las necesidades e intereses de los demás. Las piedras fundamentales de la conducta moral son las «decencias morales comunes»; es decir, las virtudes morales generales que son ampliamente compartidas por los miembros de la especie humana pertenecientes a las más diversas culturas y religiones: Debemos decir la verdad, cumplir las promesas, ser honestos, sinceros, hacer el bien, ser fiables y confiar, dar muestras de fidelidad, aprecio y gratitud; ser bien pensados, justos y tolerantes; debemos negociar las diferencias razonablemente e intentar ser cooperativos; no debemos herir o injuriar, ni tampoco hacer daño o atemorizar a otras personas. Pese a que los humanistas han hecho llamamientos contra los códigos puritanos represivos, con el mismo énfasis han defendido la responsabilidad moral.
6. En lo más alto de la agenda humanista figura la necesidad de proporcionar educación moral a los niños y a los jóvenes, al objeto de desarrollar el carácter y fomentar el aprecio por las decencias morales universales, así como para garantizar el progreso moral y la capacidad de razonamiento moral.
7. Los humanistas recomiendan que usemos la razón para fundamentar nuestros juicios éticos. El punto decisivo es que el conocimiento es esencial para formular elecciones éticas. En particular, necesitamos comprometernos en un proceso de deliberación, si estamos por la tarea de solucionar los dilemas morales. Los principios y valores humanos pueden justificarse mejor a la luz de la investigación reflexiva. Cuando existan diferencias, es preciso negociarlas siempre que podamos mediante un diálogo racional.
8. Los humanistas mantienen que deberíamos estar preparados para modificar los principios y los valores éticos a la luz de las realidades que vayan produciéndose y de las expectativas futuras. Necesitamos ciertamente apropiarnos de la mejor sabiduría moral del pasado, pero también desarrollar nuevas soluciones para los dilemas morales, sean viejos o nuevos. Por ejemplo, el debate sobre la eutanasia voluntaria se ha intensificado de manera especial en las sociedades opulentas, porque la tecnología médica nos capacita ahora para prolongar la vida de pacientes terminales que anteriormente habrían muerto. Los humanistas han argumentado a favor del «morir con dignidad» y del derecho de los adultos competentes para rechazar el tratamiento médico, reduciendo así el sufrimiento innecesario, e incluso para acelerar la muerte. También han reconocido la importancia del movimiento hospitalario para facilitar el proceso más deseable. De la misma manera, deberíamos estar preparados para elegir racionalmente entre los nuevos poderes reproductivos que la investigación científica ha hecho posibles —tales como la fertilización in vitro, la maternidad de alquiler, laingeniería genética, el transplante de órganos y la clonación. No podemos estar mirando atrás, hacia las morales absolutas del pasado para guiarnos en estas cuestiones. Necesitamos respetar la autonomía de la elección.
9. Los humanistas arguyen que deberíamos respetar una ética de principios. Esto significa que el fin no justifica los medios; por el contrario, nuestros fines están modelados por nuestros medios, y hay límites acerca de lo que nos está permitido hacer. Esto es especialmente importante hoy a la luz de las tiranías dictatoriales del siglo XX, en las que determinadas ideologías políticas manipularon comprometidos medios morales con fervor casi religioso para realizar fines visionarios. Somos agudamente conscientes de trágico sufrimiento infligido a millones de personas por quienes estuvieron dispuestos a permitir un gran mal en la prosecución de un supuesto bien mucho mayor. 


Como tercera curiosidad, en la lista de firmantes del Manifiesto Humanista 2000 (al final del documento) consta el ya difunto Sir Arthur C. Clarke, uno de mis novelistas favoritos.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Hundimiento del buque Adriano III, alias "El Vaporcito"

El Vaporcito saliendo al atardecer de El Puerto de Santa María


El Adriano III "El Vaporcito" se hundió el pasado martes 30 de agosto. Aún no hay noticias claras de qué ha pasado realmente y si la Junta hará algo por repararlo o abrir la vía hacía un Adriano IV. La propia Junta lo declaró Bien Mueble de Interés Cultural en 1999, pero lo único que ha hecho desde entonces fue crear otra linea de ferry entre Cádiz y El Puerto de Santa María para hacerle la competencia directa. De hecho la foto que acompaña este texto es mía, realizada desde la cubierta de dicho ferry cuando llegaba al Puerto de Santa María y El Vaporcito estaba saliendo (que conste que estaba en el ferry por razones de investigación, va más rápido, si, pero es más caro, huele a hospital por dentro y la decoración interna parece sacada del Ikea, así que fue una y no más).

Me siento un tanto confuso. Por un lado me preocupa no volver a navegar en El Vaporcito; por el otro no me preocupa pues confío en el seguro, en la empresa gallega que lo dirige y "menos que más" en la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Por un lado, mirando la foto, rememorando y resaboreando aquel instante, me entran ganas hasta de llorar... o al menos de que se me escape alguna lagrimita de nostalgia, tristeza y demás etcétera; pero por el otro lado, me preocupa intensamente estas inmensas ansias de gritar
¡HUNDIDOOOOO, AR CARAJOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

(ups)

Algunos vídeos y datos adicionales:
Hundimiento vaporcito (video: IJ POVEDA).mpg
http://www.lavozdigital.es/videos/noticias/cadiz/1136106689001-vaporcito-puerto-hunde.html
http://www.diariodecadiz.es/article/cadiz/1053320/vaporcito/puerto/se/hunde/muelle/cadiz.html

miércoles, 31 de agosto de 2011

Fragmento de 1Q84 (II).

Tras haber terminado mi lectura de 1Q84 resalto este fragmento:


—Donde hay luz tiene que haber sombra y donde hay sombra tiene que haber luz. No existe la sombra sin luz, ni la luz sin sombra. Eso cuenta Carl Jung en una de sus obras.
»“La Sombra es malvada del mismo modo que los seres humanos somos positivos. Cuanto más nos esforzamos por convertirnos en seres perfectos y bondadosos, más aclara la Sombra su propósito de ser oscura, malvada y destructiva. Cuando las personas intentan superarse para ser perfectos, la Sombra desciende al infierno y se convierte en el Diablo. Ello se debe a que, en el mundo natural, el hecho de que las personas se conviertan en algo superior o algo inferior a ellas es igual de pecaminoso.”

Lo cual me recuerda:
Tercera Ley de Newton.: Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria: es decir, las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto.

Y también me recuerda:
V de Vendetta:
-Esa es la razón de todo esto. Te estás vengando de todo lo que le hicieron a ella... y a ti.
-Soy el resultado de lo que me hicieron. Es un principio básico universal que toda acción tiene una reacción igual y opuesta.
-¿Así es como lo ves, como una ecuación?
-¡Lo que me hicieron fue monstruoso!
-Y crearon un monstruo...

Por lo cual:
Si reflexionamos sobre los actuales acontecimientos, ¿qué es reacción de qué y que reacciones surgirán de dichas reacciones?

martes, 23 de agosto de 2011

Fragmento de 1Q84.

De vez en cuando en mis lecturas me encuentro con pequeños fragmentos que me llaman la atención, en este caso por el detallismo de la descripción y la mala baba que se gasta el autor en estos tres parrafos.

Ushikawa era un hombre de baja estatura, que aparentaba unos cuarenta y cinco años. Su torso había perdido todo estrechamiento en la cintura, era gordo, y la grasa se le acumulaba alrededor del cuello. Pero, en cuanto a la edad, Tengo no estaba completamente seguro, puesto que la singularidad de sus rasgos (o la rareza) dificultaba captar los elementos que permitían deducir su edad. Parecía mayor y parecía más joven. Aunque se nos dijera que tenía entre treinta y dos y cincuenta y seis años, no nos quedaría más remedio que aceptarlo. Tenía la dentadura en mal estado y la columna un tanto combada. Su gran coronilla, chata de un modo poco natural, estaba clava, y, alrededor, la cabeza parecía deforme. La forma achatada le recordaba a Tengo un helipuerto militar construido en lo alto de una pequeña colina estratégica. Lo había visto en una documental sobre la guerra de Vietnam. Los gruesos pelos rizados de color negro que le quedaban, aferrados alrededor de la cabeza chata y deforme, se extendían más de lo necesario cubriéndole las orejas sin ton ni son. La forma de aquel cabello probablemente haría pensar, a noventa y ocho de cada cien personas, en un pubis. Qué les evocaría a las otras dos personas no le incumbía a Tengo.
Por la fisonomía y las facciones de aquel personaje, se diría que era completamente asimétrico. Fue lo primero que Tengo advirtió cuando lo vio. Es cierto que todas las personas son asimétricas en mayor o menor medida, así que no contravenía las leyes de la Naturaleza. Su propios párpados, el izquierdo y el derecho, tenían una forma un tanto diferente el uno del otro. El testículo izquierdo le colgaba un poco más abajo que el derecho. Nuestros cuerpos no son productos elaborados en masa en una fábrica, siguiendo un mismo patrón. Pero la asimetría en el caso de aquel hombre sobrepasaba los límites de lo razonable. El desbarajuste de proporciones que cualquiera podía captar con claridad irritaba forzosamente y provocaba malestar a quien se ponía frente a él. Era como colocarse delante de un espejo totalmente torcido (y, a pesar de ello, de una nitidez repugnante).
El traje gris que llevaba estaba lleno de pequeñas arrugas. Traía a la mente la imagen de una planicie erosionada por un glaciar. Una parte del cuello de la camisa se le salía del traje y el nudo de la corbata estaba torcido, como si se contorsionara por el desagrado de tener que estar allí. Tanto el traje como la corbata y la camisa eran, cada uno, de una talla diferente. El diseño de la corbata podría ser una descripción sensorial de unos fideos sōmen* estirados y embrollados realizada por un estudiante de arte desmañado. Todos parecían artículos comprados en tiendas baratas para salir del paso. Sin embargo, al observarlo durante un buen rato la ropa que vestía producía progresivamente una sensación de lástima. Tengo era de los que casi no prestaba atención a la ropa que él mismo llevaba, pero se fijaba en cómo iban vestidos los demás. Si tuviera que elegir a las personas peor vestidas de entre toda la gente que había conocido durante los diez últimos años, aquel hombre formaría parte de la considerablemente breve lista. No se trataba sólo de que fuera mal vestido, sino que además daba la impresión de que estaba profanando a propósito la idea de la moda en sí misma.


* Fideos de harina de trigo que se comen normalmente fríos. (N. del T.)

jueves, 18 de agosto de 2011

De todo lo que me quedó... (2)

Algunas canciones se merecen un bis. Otras cosas no.
Cuando ya no sirven las palabras 

Cuando se ha rajado la ilusión 
me emborracho con whisky barato 
a ver si me escuece el corazón 

Quiero ser tan duro como el hierro 
pero me derrito con tu olor. 
Quise hacer un cielo en el infierno 
a ver si acertaba por error 

Ya no queda nada entre tu y yo 
ya no queda nada entre los dos (bis) 

Cada cual que siga su camino, 
cada cual que baile su canción. 
Tú destino dicen ya está escrito, 
el mío tengo que escribirlo yo 

Y de tu cariño, de tu amor, de tu alegría 
de tu calor de vida mía, de te quiero tanto, 
al final, de todo lo que me quedó es la canción 
que estoy cantando 

Ya no queda nada entre tu y yo 
ya no queda nada entre los dos (bis)

lunes, 15 de agosto de 2011

Bitte warten II


Actualmente de vacaciones en ninguna parte. Tengo esto un poco abandonado. Hay algunas entradas programadas, pero pronto habrá bastantes más, en cuanto consiga ponerme al día con todo (que no es poco).

Todo sigue girando, incluso en agosto. Más aún en agosto.