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jueves, 9 de abril de 2009

Destripando a El Hombre Que Ríe - Complejo de Autosuficiencia


I thought what I´d do was, I´d pretend I was one of those deaf-mutes

Últimamente me está dando por utilizar este símbolo. He estado viendo la serie Ghost In The Shell - Stand Alone Complex, y me impresionó la aparición del símbolo al final del capítulo cuarto. En medio de un estado de confusión, tensión e hipocresía política aparecía una cara sonriente con el mensaje I thought what I´d do was, I´d pretend I was one of those deaf-mutes (Lo que haría sería hacerme pasar por sordomudo). La frase, y ahí el cariz literario de este post, proviene del capítulo 25 de la afamada obra de J.D. Salinger El guardián entre el centeno. También hay una explicación para la cara sonriente con gorra de beisbol. Está basado en otra de las obras de J.D. Salinger, El hombre que ríe, y de ahí el nombre del personaje, nombre impuesto por la prensa ya que él nunca llega a autodenominarse con ese nombre. En la serie al principio se argumenta al principio que el logo de El Hombre Que Ríe estaba basado en el de la Sunflower Society (Sociedad Girasol), una sociedad que ayudaba a familias y particulares a llevar a cabo juicios contra las injusticias del sistema. Aunque hay cierta relación, en realidad el logo lo diseñó sobre la marcha, a partir del logo del Starchild Coffee, a su vez una parodia de nuestro Starbucks Coffee, al que tanto cariño le tenemos.


Aoi - El Hombre Que Ríe
Este hombre, que nunca se autodenominó El Hombre Que Ríe, se llama en realidad Aoi. Es un hacker de clase Super-A, siendo la clase A la más alta (si, se creó un nivel superior solo para él).
Navegando por la red se topó con un correo de amenaza a Genómica Serano. En él había un estudio de comparación entre la vacuna Muray y el tratamiendo de micromaquinaria de Genómica Serano. Aunque ambas estaban destinadas a combatir una enfermedad llamada esclerosis cibercerebal, solo la vacuna Muray era realmente efectiva, la única que podía salvar vidas. En el correo se amenazaba de entregar dicho estudio comparativo al público si Genómica Serano no hacía público la completa ineficacia de su tratamiento de micromaquinaria para curar la esclerosis cibercerebral. Dicha amenaza fue escrita por El Hombre Que Ríe original, en mi opinión, el propio doctor Muray, creador de la vacuna Muray, con lo cual se explica porqué la amenaza no se hizo efectiva, dada su muerte prematura. Este hacker tomó el relevo, secuestró al presidente de Genómica Serano y, tras una charla en el Starchild Coffee consiguió la promesa de que él revelaría la verdad. Poco después el presidente Serano intentó escaparse aprovechando que un equipo de televisión estaba grabando en la calle. Aoi, sintiendo que había sido engañado, intentó que dijera la verdad ante la cámara, a punta de pistola. Dada su capacidad como hacker pudo piratear la cámara y que apareciera por primera vez su logo en lugar de su cara. Acto seguido empezó a boicotear a las empresas de micromaquinaria, pero el estado les destinó fondos públicos para que la micromaquinaria siguiera avanzando (motivos políticos). Y desapareció... Sin embargo la reacción pública fue la adopción de dicho logo como símbolo (camisetas, mochilas, carpetas, blogs...) y la aparición de... imitadores.

La serie comienza seis años después de los incidentes causados por Aoi. La reaparición de El Hombre Que Ríe no tiene nada que ver con él, son solo imitadores, tanto ciudadanos como agentes del gobierno. Él desapareció al sentirse totalmente frustrado, ante la imposibilidad de llevar a cabo el objetivo que se había marcado. Al fin y al cabo es solo un individuo contra toda la sociedad. Tras la sucesión de imitadores aún se decide a reaparecer por última vez porque hay una promesa del presidente Serano que aún debe cumplir, y porque hay alguien con la suficiente voluntad y poder como para poder llevar a cabo esa tarea. Todo queda más claro en el siguiente video:








Vídeo retirado, incluyo un segundo aunque sea en inglés.




Complejo de autosuficiencia
Según la Wikipedia es una teoría psicológica de ficción:
Se describe como un fénomeno patológico paranoide, por el cual una persona se aleja de los parámetros sociales comunes produciendo una confrontación entre la percepción de sí mismo como "individuo" y el resto de la sociedad, que lo lleva a vivir una realidad paralela. En su plan de fortalecer su individualidad, la persona que se retira de la sociedad no puede aun así, debido a las limitaciones que le ha provocado este mismo entorno social, desarrollar una individualidad completa. Frustrado por el sinsentido de su vida, adquiere para sí un propósito salvador que lo lleva a verse a sí mismo como héroe solitario (contra alguna razón particular), en favor de otros sujetos/víctimas de un poder oculto (que persigue sus objetivos de una manera igualmente disimulado) que él haría fracasar con sus actos de rebeldía que los develan.
En su soledad paranoica rechaza o minimiza cualquier ayuda.
Una de las características de este fenómeno es la autorreplicación. En ausencia del original, otros toman su papel convirtiéndose en una copia incluso más refinada.
Se habla de este "complejo de autosuficiencia" (Stand Alone Complex) como un "parásito" que se esparce a través de las conciencias de los individuos en una sociedad ante un acto considerado "heroico" o "profético" como seria en la primera temporada de Ghost in the Shell el "El hombre que ríe" (Aoi) que lucha contra los intereses de las multinacionales ante una enfermedad desvastadora.
Para su elaboración, esta teoría, toma el concepto de meme como gen de pensamiento que se transmite entre individuos de una sociedad.

Adopción y muerte
¿Porqué lo he adoptado como símbolo? Para empezar por la carita sonriente. Cada vez que la veo dibuja una sonrisa en mi rostro. Sobre todo, por las continuas referencias a J.D. Salinger. Estoy leyendo El guardián entre el centeno, y me está gustando bastante. Además, una de mis películas favoritas es Descubriendo a Forrester. En dicha película, el escritor William Forrester está basado en J.D. Salinger, así que las referencias a Salinger siempre me acaban recordando a una de las pocas películas que he visto más de diez veces (y más veces que aún la veré). Aoi (que acabo de descubrir que significa azul en japonés), es un ratón de biblioteca, igual que yo, y si tuviera la misma capacidad para recordar, también hablaría citando múltiples autores (aunque ya lo hago de vez en cuando).

Sin embargo, algo que no me gusta de Aoi es que le cuesta encontrar sus propias palabras. Las citas y referencias literarias están bien, pero la meta de un escritor es encontrar sus propias palabras. En eso estoy. Usaré el logo de El Hombre Que Ríe de tanto en tanto (me encanta), pero no lo adoptaré por completo, no seré un simple imitador porque, "you know what I'd do. I mean, if I had my goddamn choice? I'd just be a catcher in the rye and all"...

miércoles, 8 de abril de 2009

Miradas de reproche.

Ocurrió en el gimnasio, en clase de ciclo, de spinning o como se la quiera llamar. Me aburría, calentábamos, no sabía a donde mirar. Mi mirada recorría la estancia recorriendo hasta el más mínimo detalle, una ventana, una luz negra, una bola de discoteca, un espejo, el monitor ajustando su sillín, una ciclo vacía, una camiseta ajustada... Al mirar a la derecha mi mirada se topó con la de otra persona, y la seriedad pintada en su rostro me hizo volver la vista al frente. Mas, de repente, que vergüenza de haber apartado la mirada asustado como un niño o como un perro apaleado y que extrañeza de sentir que ya había visto esa mirada antes. Medio enfadado conmigo mismo volví a mirar a la derecha, para toparme con mi reflejo en un espejo mural, mirándome medio enfadado. Le dirigí mi mirada de reproche, por haberme asustado, y él me devolvió la suya, por no haberle reconocido.

-¿Pero cómo iba reconocerte? ¡Mírate! Eres una veintena de kilos menos, un cuerpazo en proceso, unos pelos a lo melena de león o a lo fuego desbocado que una vez tuvieron incluso nombre propio, una voluntad reflejada en cada pedalada, una mirada penetrante capaz tanto de ternura como de desdén, una seguridad desconocida, una resiliencia... ¿Cómo iba a reconocerte? Puedes parecerte a mí, lo reconozco, tienes un aire... sobre todo en el blanco de los ojos... No, no te reconozco. No puedo reconocerte. Nunca antes te había visto. Eres un extraño con mi mismo nombre, pero no mi mismo rostro, mi mismo cuerpo, mi misma mente, ni mi mismo espíritu.

-¿No sabes quién soy?. Tan solo un reflejo en un espejo mural. No hay un yo, nunca existió, solo hay un tú, el que ves, el que sientes en cada pedalada, esforzándose, cavilando, aún dudando, aún vacilante, aún a medio camino. Pero te toparás con más espejos y borrarás la sorpresa, la incredulidad y el reproche de tu mirada, y sonreirás... Disfrutaré del camino.
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domingo, 5 de abril de 2009

Diario del centinela, capítulo III: hasta la muerte.


Tengo la mala costumbre de no encontrar las palabras oportunas a tiempo. Las encuentro siempre tarde. Hace algún tiempo recité con un grupo de juglares que se hacen llamar las personas-libro. Al bajar del escenario me regalaron un clavel, y me encontré con no tener a quien entregárselo. Bromearon sobre que iban a tener que buscarme una novia-libro. No supe que decir, pero momentos más tarde, mientras paseaba por la ciudad de vuelta a mi puesto se me ocurrió una buen respuesta presentadme a una mujer-libro y la amaré hasta el día que diga mi última palabra. El día de mi última palabra... me guardo ideas para otro momento...

No oigo más que decir que el amor tiene un principio y un fin. Es cierto, pero no creo en el fin que me cuentan. Solo ven como único final posible del amor una ruptura, y yo veo parejitas de ancianos en las calles, en el mercado, cruzando la Puerta Este frente a mí. Cierto es que las rencillas y las discusiones sacan a la luz un amor con cicatrices, pero un amor de años, hasta la muerte, y más allá. Las viudas enlutadas me demostraron que el amor sobrevive incluso cuando la muerte los separa.

Esto es lo que creo y eso es lo que espero, encontrar y que me encuentre un amor hasta el fin de mis días, a sabiendas que dado que mi trabajo es de armas tomar, puede que no esté muy lejos el día de mi muerte...


Presentadme

Presentadme a la única
mujer,
sincera,
entregada,
comprometida,
capaz de completarme,
de corazón limpio
y sonrisa fácil.
Y la amaré,
lo juro.

Amaré cada una de sus líneas,
curvas de su piel,
rectas de sus palabras.
La amaré hasta el fin de mis días.

Quizás más aún...

5-4-2009
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miércoles, 25 de marzo de 2009

Pedro Salinas - La voz a ti debida.

Por mi trabajo me muevo mucho, y hoy me he topado con unos estos versos de Pedro Salinas decorando la pared de un instituto de El Arahal:


Perdóname por ir así buscándote 
tan torpemente, dentro 
de ti. 
Perdóname el dolor, alguna vez. 
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú. 
Ese que no te viste y que yo veo, 
nadador por tu fondo, preciosísimo. 
Y cogerlo 
y tenerlo yo en alto como tiene 
el árbol la luz última 
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú 
en su busca vendrías, a lo alto. 
Para llegar a él 
subida sobre ti, como te quiero, 
tocando ya tan só1o a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies, 
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo 
de ti a ti misma. 
Y que a mi amor entonces le conteste 
la nueva criatura que tú eras.

domingo, 22 de marzo de 2009

Sentencia.

Escrito minutos antes de ser recitado en el Día Mundial de la Poesía:

Sentencia

Te sentenciaste,
tú solo,
blasfemaste a gritos,
en la catedral,
en presencia del arzobispo.
Imposible tu defensa,
imposible que te defienda
ante tantos testigos
seré un cobarde
y de tu sentencia de muerte
seré un abajo firmante.

Mas tu flamígera muerte
no traerá justicia, tan solo
otra de sus insulsas venganzas.
Te doy la razón.
Hay días que también incluso yo
alzaría mi puño contra esos púlpitos
cargados de verborrea e hipocresía,
incluso contra ese Dios,
tan callado y silencioso Él
que parece habernos olvidado.

¡¿Pero qué demonios?!
Te haré compañía en la sala de torturas.
Voy a gritar como tú.
Voy a blasfemar como tú.
Voy a arder como tú,
hermano mío...

21-3-2009
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lunes, 16 de marzo de 2009

Nombre entregado.

Alguien que me conoce muy bien me ha mandado este poema de José Manuel Caballero Bonald. Dice que parece estar hecho para mí, y no dejo de darle la razón.
Extraído de su libro "Poesía Amatoria", publicado por la editorial Renacimiento en 1999, recientemente reeditado en 2007 por la colección Visor.
© del poema: José Manuel Caballero Bonald.




Nombre entregado

Tú te llamabas tercamente Carmen
y era hermoso decir una a una tus letras,
desnudarlas, mirarte en cada una
como si fuesen rastros iguales de alegría,
contiguos besos en mi boca reunidos.
Era hermoso saberte con un nombre
que ya me duele ahora entre los labios,
me sangra entre los labios como el moho de una fruta,
como algo que yo querría nombrar constantemente
y me estuviese amordazando con su olvido,
con su apremiante negación de ser,
porque es inútil repetir lo que termina en nada.

Es posible que ya no puedas tú tener un nombre,
encerrar en un nombre tu ternura,
tus verdes ojos dulces,
la dorada humedad de tu cabello,
que ya no puedas responderme si te llamo,
si te sigo llamando y nada me devuelve
la ilusoria constancia de que aún eres cierta.

Ahora es de noche y tú no tienes nombre,
a nadie pertenecen tu voz, tus adjetivos,
mientras cae la lluvia
mansamente y es más sorda la vida
cuando al llamarte sé que ya no tienes nombre.
¿Es verdad que te has ido para siempre,
que no podremos ya mirar los árboles mojados,
la lenta pesadumbre de las tardes calladas,
el nocturno temor que a nuestro amor se unía?
¿Es verdad que tu boca se irá deshabitando
sin responder a nadie ni siquiera en silencio,
que ya no cabré nunca en tu mirada,
en tus manos que guardan mi latido en su piel?

No puedo imaginar que alguien te llame
allí por ese reino donde ahora enmudeces
mordiéndote los labios como entonces
y tú vuelvas los ojos para ver si es posible
que tengas todavía un nombre en que esconderte,
un nombre que estacione la vida entre sus letras,
que sea vanamente igual que Carmen,
porque ahora es de noche y tú no tienes nombre.

Pero entonces he mirado la luz,
los péndulos furtivos del otoño,
los hombres que caminan y caminan,
las aves del regreso, torpes ya con el frío,
estos libros que ardieron con nuestros ojos juntos,
mis padres, mis hermanos, con sus sombras gemelas,
mi amigo Juan Valencia, que está a mi lado y no
me habla, y sé que que estoy viviendo,
he aprendido que son las cosas quietas
las que evidencia mi razón de cada día,
que eres tú quien te has ido a una gran soledad,
quien no puedes volver con aquel nombre tuyo,
con aquel cuerpo ajeno y transeúnte que tenías,
con algo que no sea caricia o beso o lágrima
y lo convoque todo en una historia única
donde decir tu nombre equivalga también a poseerte.

Porque es triste y es también preciso
comprender que eso es vivir: ir olvidando,
consistir en palabras que están llamando a nadie,
saber que es una sombra súbita
la que agrieta y corrompe la más cierta esperanza,
saber que es el desamor
quien detrás de lo más amado espera
para poder seguir viviendo
a pesar de la noche y tu nombre entregado.

domingo, 15 de marzo de 2009

Diario del centinela, capitulo II: prácticas de tiro.

Si, ya sé que dije que iba a ser mensual, pero ya que me falta el de enero... aprovecho para estas prácticas de tiro.

Cuando la quietud y el silencio de mi casa me derrota no voy a las tabernas como el resto de soldados aburridos. No, voy a entrenar con el arco. No es mi puesto, no soy un arquero. Solo soy un simple centinela a pie de puerta. No necesito un arco para mis tareas, aunque nunca han faltado en la torre cuando estamos de guardia. No me pusieron ningún impedimento el primer día. El sargento instructor de turno simplemente me preguntó mi nombre, mi graduación y si realmente tenía interés en aprender a disparar. Acto seguido me enseñó todo lo que tenía que saber y ahora entreno solo, a cualquier hora, a deshoras, al alba y al ocaso cuandos mis turnos me lo permiten, descansado y al borde de la extenuación. Algún estúpido capitán incluso ha alabado mi tesón ante el resto de la tropa, y difundido la idea de que entreno en lo que no me pertenece porque quiero ser un maestro de armas.

A veces me pregunto porqué ciertas personas alcanzan puestos para los que no están capacitados. Si quisiera ser un maestro de armas es obvio que estaría entrenando no solo el arco, sino también el arco a caballo, la lanza a pie y a caballo, y sobre todo la esgrima, que es lo que me corresponde junto con la lanza a pie debido a mi puesto. Tengo mi entrenamiento descuidado, salvo este del arco a pie, hace meses que no monto a caballo y aunque la lanza a pie sí la domino, la espada... bueno... en el enfrentamiento cara a cara sigo siendo un auténtico novato. No, no quiero ser un maestro de armas. Me gustan las armas, mataría con ellas de ser necesario, es mi profesión, pero no mataría por ellas, no son mi pasión. Los amigos saben todo esto, piensan que solo es una afición, que me aburro y ocupo el tiempo de alguna manera. Pero en realidad, estas prácticas de tiro no tienen nada que ver con entrenar, con ser maestro de armas, con aburrirme o con matar el tiempo. En realidad, no es más que otro de mis absurdos sentimientos que de vez en cuando simbolizo de esta manera.


Prácticas de tiro

Practico,
día y noche,
tenso la cuerda,
apunto,
aprieto los dientes,
aflojo los dedos,
y la flecha golpea de nuevo
el centro de la diana.
Ya que él no dispara
flechas con mi nombre grabado
al corazón de las féminas,
yo practico
hasta la extunación,
hasta que mis hombros caen
y me sangran las yemas.
Practico el tiro perfecto,
preparo una flecha con mi nombre
pero no de amor, si no envenenada,
para tí,
para matarte,
¡perezoso Cupido del demonio!

15-3-2009
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